El patrimonio arqueológico de la cuenca de Cuitzeo se incluye entre los elementos de mayor importancia para Michoacán y su protección repercute directamente en el bienestar de la población.
Cuitzeo es una región arqueológica y natural de suma importancia para la investigación y promoción de los valores culturales y sociales.
Los intereses y conflictos que afectan la gestión de los recursos naturales
impactan negativamente los sitios arqueológicos que día con día sufren pérdidas irreparables: la mayoría de los sitios arqueológicos han sido presa de saqueo y destrucción.
Las actividades ilícitas y el descuido han impulsado a múltiples comunidades a solicitar el apoyo de los arqueólogos a fin de proteger las zonas arqueológicas. Urge buscar y encontrar nuevas líneas de divulgación que fortalezcan el papel de la arqueología en el ámbito de la gestión.
Ninguna investigación debe proceder sin tomar en cuenta las actitudes de los
actores sociales que viven en las inmediaciones de los sitios, y cuyas vidas son
afectadas directamente por las políticas económicas y culturales. Las
comunidades han sido casi siempre excluidas de la investigación arqueológica y, también, de la construcción de su pasado. Sin embargo, Rosas Mantecón
(2001:28) sostiene que "… las investigaciones antropológicas han pasado de la
conceptualización del patrimonio como acervo cultural a la de construcción social, esto es, como una cualidad que se atribuye a determinados bienes o
capacidades…" con la participación activa de todas las comunidades.
Investigadores en el ramo, lanzan una propuesta basada en la investigación–acción e implica la concientización/sensibilización de las comunidades, que es fundamental para mejorar su conocimiento, la conservación del patrimonio y el uso sostenible de la región.
Frente a la falta de una gestión integral cultural, la arqueología comunitaria
cuyo objetivo es involucrar a las comunidades en proyectos de gestión patrimonial, puede eficientar la preservación del patrimonio como "un sujeto que imprime su propio sello en la materia patrimonial" (Machuca Ramírez, 2006:167).
Así que la arqueología contribuirá a un mundo menos alineado y más emancipado y humano. Un mundo donde se toma en cuenta las actitudes de los actores sociales que viven en las inmediaciones de los sitios, y que cuyas vidas son directamente afectadas por la políticas económicas y culturales.