por: Vicente M. Rosaldo
Ciudad de México, DF, México, 14 de abril de 2010.- El programa contra cíclico diseñado por el gobierno estadounidense empieza a rendir frutos con el incremento del empleo y el repunte paulatino de la economía, por lo que las remesas se recuperarán en el mediano plazo consideró el doctor Roberto Diego Quintana, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), lo que tendrá un impacto positivo en sectores muy sensibles como el agropecuario e inmobiliario.
Y es que con la llegada de recursos frescos, muchas familias buscan darle seguridad a los que se quedaron en los lugares de origen por lo que se invierte en bienes inmuebles, es decir, en casas habitación y terrenos. El sector tendría un repunte interesante en los próximos meses como consecuencia de este reposicionamiento de las remesas.
En el primer trimestre de este año las remesas descendieron 4.9 por ciento respecto al mismo periodo de 2009 de acuerdo con datos del Banco de México, debido principalmente al desempleo que afectó a la economía estadounidense y que repercutió en forma más grave en la población latina. Además se redujeron y dificultaron las contrataciones de los trabajadores sin papeles.
El investigador de la Licenciatura en Agronomía de la Unidad Xochimilco indicó que la mayoría no percibe las “dimensiones catastróficas” del problema, pues la reducción de las remesas afecta a las comunidades de los estados de Oaxaca, Guerrero y Michoacán, que dependen básicamente de estos ingresos.
La disminución en el envío de estos recursos es preocupante, pues los habitantes de varias entidades mexicanas viven también de los subsidios que les entrega el Gobierno Federal, y no existe una producción propia que les genere ingresos.
Un dato atípico es que muchas familias mexicanas que tienen parientes en Estados Unidos han preferido mandarles dinero para pagar sus gastos más inmediatos, pues resulta más caro regresar a México y que después tengan que cruzar la frontera norte. Existe ahora un proceso a contra flujo de las remesas como no se había visto antes.
La importancia de las remesas para la economía mexicana es de tal magnitud que se compara con la Inversión Extranjera Directa (IED), incluso se plantea que tiene una mayor jerarquía.
El doctor Diego Quintana comentó que en la actualidad los ingresos principales que recibe el país son el petróleo, las remesas, la inversión extranjera y el narcotráfico. En una situación de esa naturaleza el futuro se avizora con severas complicaciones para los mexicanos.
La migración ya no sólo se da por razones económicas, sino que ahora familias enteras emigran por la alta inseguridad que impera en varias regiones de México, señaló.
En otro sentido, dijo que en las regiones agropecuarias del país otro de los problemas graves es la explotación desmedida, la pérdida de fertilidad y el acelerado proceso de desertificación, lo que se agrava porque la falta de recursos económicos, muchos de ellos derivados de las remesas, impide contener estos fenómenos.
El especialista en agricultura recordó que la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación ha definido la desertificación como la pérdida de la capacidad productiva de las tierras por deforestación, erosión, disminución de la fertilidad y de los recursos hídricos, además de salinización en ambientes climáticos áridos, semiáridos y subhúmedos secos.
Vaticinó que las grandes corporaciones buscarán “retrasar” y minar una propuesta de estas características, que implicaría una multa de 8 a 10 por ciento de los ingresos anuales de las empresas y la prisión de sus directivos de tres y hasta diez años cuando cometan estos actos.
El investigador del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco estableció que frente a esta situación las autoridades mexicanas deben implementar un programa económico para fomentar el mercado interno y establecer precios competitivos de los productos agropecuarios, con la finalidad de mejorar los términos de intercambio del sector agropecuario que se han deteriorado desde 1992.
Se trata de pagar un precio justo a los productores y aplicar un programa de financiamiento y apoyos técnicos para que las unidades económicas del campo y de la industria generen ingresos, y con ello dinamizar la economía.
El profesor de la Maestría en Desarrollo Rural reconoció que el problema que vive el campo es de grandes proporciones, y que se requiere de una serie de medidas económicas que permita generar la producción agropecuaria, con el objetivo de que la población rural no viva en la subsistencia que se agrava por la caída de las remesas.