Protégete de posibles engaños inmobiliarios
En Zona U siempre te recordamos lo importancia que tiene para la vida de cualquier persona la adquisición de un bien inmobiliario y, en función de ello, es que desarrollamos extensivamente los temas con los que debes poner especial atención. Desgraciadamente, y por difícil que aparente serlo, en el campo de la adquisición de una propiedad no siempre tratamos con personas, empresas o instituciones que legítimamente nos van a vender algo y no son pocos los casos de compradores que se han enfrentado a situaciones fraudulentas. Este tipo de transacciones son más comunes de lo que podría suponerse. Jurídicamente, el fraude inmobiliario no se limita a que una persona venda una propiedad que no le pertenece, existen otras connotaciones para el término, por ejemplo, que se arrende, grave o comprometa una propiedad ajena o que un constructor obtenga un recurso que compromete la edificación de una casa o departamento y que no lo destine para tal fin, o bien, que los materiales que se utilizaron para la construcción no sean los acordados y comprometidos con el comprador.
Pero nos concentraremos en los tipos de fraudes más comunes en las transacciones de compra–venta–arrendamiento. Hay que tener claro que los mecanismos para sorprender a incautos son muchos y como toda trampa, se van reinventando acorde a la época, lugar y circunstancias, pero existen algunos detectables. En esta primera entrega respecto al tema en Zona U te presentamos dos de los más frecuentes y, si bien sabemos, que no es posible protegernos al 100%, aquí te los presentamos para que puedas descubrirlos y cuides el destino de tu patrimonio.
Los falsos propietarios
Quizá el más común de los fraudes inmobiliarios. Llevado al extremo, todos hemos escuchado historias de algún estafador que vendió la Torre Latinoamericana, una pirámide o hasta el mismísimo Palacio Nacional, y varias veces. Bien, pues en esencia es lo mismo. Una persona ofrece una propiedad que no es suya. El gancho que utiliza es “la urgencia” que tiene por vender y por lo tanto un precio de ganga. Por alguna extraña razón (que no viva en la ciudad, que salió de viaje, etcétera) no puede presentarte físicamente la propiedad pero a cambio te ofrece papeles (falsificados) y te garantiza que apenas reciba dinero de ti tendrás las llaves. Por absurdo que parezca, hay quien se lo ha creído. Ten cuidado, simplemente nunca des dinero, hasta no tener la plena seguridad de que te encuentras ante una transacción confiable.
Este tipo de contacto a distancia, potencializado en esta época por el uso de internet, funciona para los estafadores también en transacciones de renta. El inmueble se ofrece a través de una página inmobiliaria o de anuncios clasificados con fotos y datos de contacto falsos. De igual manera que en el caso anterior, el supuesto propietario argumenta no vivir en la ciudad donde está ubicada la propiedad y por ello todo debe hacerse a través de un correo electrónico, pero te urge a depositar una cantidad de dinero a cambio de apartarte la casa o departamento que te interesa rentar. El resto, se puede adivinar.
Los falsos compradores
Generalmente realizan el fraude por internet. Dicen que son extranjeros (recurren con frecuencia a países africanos) y que pronto llegarán a vivir a tu ciudad y les interesa “mucho” tu propiedad. Te escriben como si hablaran mal tu idioma y no suelen regatear tu precio. Luego desarrollan la farsa hasta que te muestran documentos falsos que aparentan que ya te hicieron un pago, pero, que por errores de su contador o agente de bienes raíces o lo que sea, te depositaron más de la cifra convenida, así que “de favor” te piden que se los devuelvas a una cuenta de banco. Es simple, pero les ha llegado a funcionar. Cuidado con ese tipo de ofertas extranjeras.
En la próxima entrega, te mostraremos otro tipo de fraudes a los que estamos expuestos en las negociaciones que hacemos en el terreno inmobiliario.