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¿Qué es la movilidad urbana?


El concepto de movilidad urbana se discute alrededor del mundo para dotar a las ciudades de mejores condiciones de vida para sus habitantes, pero también, para evitar que colapsen por su elevada demografía. ¿Serán tan sólo paliativos para un destino inexorable?


¿Qué es la movilidad urbana?



En la actualidad, el frenético crecimiento de nuestras ciudades y la tendencia acelerada de la humanidad a desplazarse hacia las grandes urbes, ha generado que surjan nuevas materias de estudio que buscan entender mejor todo lo que sucede al interior de ellas. Descifrar los laberintos y la complejidad de las metrópolis ayudará sin duda a mejorar su funcionamiento, a evitar catástrofes ambientales y humanas, a mejorar la calidad de vida de sus habitantes y a reducir el impacto que la concentración de muchos habitantes en un mismo lugar produce en el entorno y en nuestra salud física y mental. Pero no es tan fácil, algunos estudiosos del tema aseguran que ya es demasiado tarde para nuestras ciudades, sobre todo para las más desarrolladas. Otros, creen que pueden diseñarse alternativas basadas en vehículos públicos de bajo consumo de combustible, nuevos desarrollos tecnológicos y la construcción de una nueva conciencia que nos haga darnos cuenta del nivel de vulnerabilidad en que estamos parados. Eso sí, todos coinciden en que el principal causante de esta situación tan delicada para la humanidad tiene un nombre: el vehículo automotor.



En esa lógica es que el concepto de movilidad urbana ha cobrado vitalidad e importancia en los últimos años. Científicos, arquitectos, urbanistas, sociólogos y políticos en todo el mundo han disertado profundamente sobre el tema en seminarios, publicaciones y congresos. Aunque puede decirse que no se han puesto del todo de acuerdo, una definición más o menos consensuada de movilidad urbana puede ser la siguiente, surgida del Informe Valladolid que se elaboró en 2005:
”(…) todos los seres humanos sin excepción tienen derecho a que se establezcan las condiciones necesarias para que el espacio urbano e interurbano sea apto y equitativo para la movilidad interna de todos los habitantes de un territorio”[1]


No tiene que ver con tener un auto y contar con vialidades eficientes, o mejor dicho, no sólo tiene que ver con eso, pues la movilidad urbana busca ser un concepto integral en el que se garantice la equidad entre todas las posibilidades de movimiento de los habitantes de un lugar determinado. De hecho, una nueva vertiente de la movilidad urbana, la movilidad sustentable, sostiene decididamente el argumento de que si no nos alejamos de los vehículos automotores, estamos enfilándonos a un colapso irremediable de nuestras ciudades, pues además del deterioro que es sabido producimos con nuestros coches y camiones y trenes, su inercia de crecimiento hará que nunca sean suficientes las vialidades que podamos construir para trasladarnos en ellos. En otras palabras, aunque el transporte supone desarrollo, también puede significar el colapso ecológico del territorio.


Por ello es que un plan de movilidad urbana para cualquier ciudad debe contemplar soluciones integrales en varios ámbitos:


– Garantizar el derecho de todos, sin distingo de sus condiciones físicas, a circular por cualquier lugar. Esto implica garantizar que las instalaciones urbanas de cualquier índole contemplen en su diseño posibilidades de acceso seguro para todos; minusválidos, niños, personas de la tercera edad.


– Diseñar y construir vialidades eficientes que ayuden a disminuir el tiempo de los trayectos y a reducir el tráfico y la contaminación hasta donde esto sea posible.
– Contar con mobiliario y tecnología eficiente en los servicios urbanos, como semáforos inteligentes, alumbrado, drenaje, etcétera, que propicien armonía entre los habitantes.


– Reservar espacios de estacionamiento que, por un lado, ayuden a los dueños de vehículos a no pagar por el derecho a moverse libremente en su auto y, por otro, eviten coches en las calles para la circulación peatonal y así contribuir a recuperar la calle como espacio social.


– Diseñar, promover, ejecutar, regular y administrar el transporte urbano. Priorizándolo al transporte individual.
– Garantizar y promover los espacios para el fortalecimiento del transporte no motorizado.


Las principales ciudades del mundo se mueven con velocidad al respecto de cada una de estas acciones, velocidad que quizá sea motivada más por la urgencia que por la conciencia, y es obvio que esta urgencia ha llegado a Morelia, donde hasta la fecha, ninguna de las iniciativas en el tema ha dado resultado. Existe un estudio preliminar de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), sobre movilidad en la ciudad que concluye con datos alarmantes (350 mil vehículos, preocupantes niveles de contaminación, hasta treinta rutas de transporte circulando por una sola calle del centro, etcétera). Por otro lado, apenas en este 2012, el Instituto Municipal de Desarrollo Urbano (IMDUM) anunció que presentará al Consejo de la Zona Metropolitana de Morelia, la propuesta de elaboración del Plan Sectorial de Transporte Urbano para la Movilidad Integral de la Zona Metropolitana de Morelia. En lo que respecta a Michoacán (según datos de SUMA, anunciados en marzo del 2012) de los 113 Ayuntamientos, sólo 62 cuentan con su propio programa de desarrollo y movilidad urbana. El camino que tenemos por delante, entonces, es largo aún.


Queda claro que la movilidad urbana es un derecho de todos que corresponde hacer cumplir al Estado y a los ciudadanos, pues una efectiva política al respecto derivará en lo que paradójicamente, todos buscamos al habitar en las ciudades: una mejor calidad de vida.


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[1] del Caz, Rosario. Rodríguez, Mario. Saravia, Manuel. Por una movilidad igualitaria y sostenible. Informe de Valladolid. Universidad de Valladolid. 2005.




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