¿Invertir una segunda casa…? Ya sea que se piense en tener una casa de descanso o en adquirir una segunda vivienda como inversión, para vender o rentar, es necesario hacer previamente consideraciones muy importantes al respecto. Veamos…
Si lo que deseamos es una casa donde descansar y escaparnos del estrés que la ciudad y nuestra cotidianeidad nos imponen, debemos tomar en cuenta por principio de cuentas y con toda seriedad, que junto con ella, llegarán una serie de gastos de mantenimiento y servicios, cercanos o equivalentes a los que pagamos en nuestra residencia habitual. Suena obvio, pero aunque así lo sea, no está demás repasar una y diez veces esta inexorable realidad. Si nuestras posibilidades económicas nos lo permiten, no habrá más recomendación que el decir: adelante y pasemos a contemplar otras cosas a detalle, si por el contrario, no hay seguridad sobre nuestras posibilidades de mantener a corto y mediano plazo dos casas, será mejor, antes de comprar o construir, esperar mejores tiempos que eviten que nos descapitalicemos. Es, en definitiva, una decisión financiera.
Primero hay que considerar que para adquirir una segunda vivienda, en caso de no contar con el capital que se requiere, será necesario recurrir a una hipoteca. Si ya se tiene una, será difícil que se nos otorgue otra, pero además, quizá no sea buena idea contratar una segunda deuda que en tiempos adversos será difícil de enfrentar. Si no es el caso, aún así, deberán agregarse en nuestro cuaderno de finanzas los nuevos pagos intrínsecos a toda propiedad: impuestos por pago de predial, servicios, mantenimiento, cuotas vecinales, costos de traslado, vigilancia, etcétera.
Hechas las valoraciones pertinentes, hay varias motivaciones para comprar: que la nueva casa la deseemos para vacacionar, que busquemos rentarla, que nuestro objetivo sea obtener una casa más grande y más cómoda que la que tenemos o heredar la primera a nuestros familiares. En todos estos casos, es necesario hacerse las preguntas correctas y tener en cuenta siempre, que las viviendas, deben tener un objetivo claro y fundamental: cumplir con las necesidades de la vida.
Casa para vacacionar
¿Realmente necesitamos una casa para nuestras vacaciones? Haga esta reflexión. Muchas veces, el deseo de tener una segunda vivienda nos orilla a construirnos justificaciones en torno a ella. Puede ser que tener una casa en el campo, en la playa o en otro lado sea un viejo anhelo personal, pero esto no significa que sea un anhelo compartido por el resto de los integrantes de nuestra familia, con quien obviamente esperamos compartirla. También considere que una casa para vacacionar reducirá el número de destinos que en adelante visitará, es una obviedad, pero no está de más darle una revisada a eso. De igual manera, será conveniente preguntarnos qué tan frecuentes pueden ser nuestras visitas y en función de eso, determinar si nos será más redituable que el destinar recursos para viajar a otros lugares. En resumen ¿cuánto tiempo habitaremos esa casa al año? ¿valen la pena los gastos?
Casa para rentar
No siempre es sencillo rentar una casa. Considera que las posibilidades de rentarla son directamente proporcionales a la relación costo–ubicación. Si por nuestra casa tenemos que cubrir el pago mensual de una hipoteca, de entrada será necesario que la renta cubra este pago y los gastos de mantenimiento, si no es posible y si las condiciones del mercado no nos permiten establecer este precio, debemos tener claro que pondremos dinero. También, tomemos en cuenta los inexorables de todo proceso de renta: la relación con los arrendatarios, el tiempo que puede llevar encontrarlos (tiempo en que tendremos que cubrir nosotros la mensualidad) y el delicado establecimiento de los acuerdos que salvaguarden nuestra propiedad.
Una casa más adecuada a nuestras necesidades.
Igual. Si lo que deseamos es una casa más grande o más chica que se ajuste a nuevas necesidades y no queremos deshacernos de la primera, la valoración que debe atenderse es cómo solventaremos concretamente los gastos de ambas. Si por el contrario, nuestra intención es vender una para invertir la ganancia en una nueva adquisición, aseguremos primero que el capital que obtengamos o el que necesitaremos para completar la inversión, será manejado bajo un esquema de sanidad en nuestras finanzas que nos permita asumir los compromisos sin riesgos y con holgura.
Pero no todo es un panorama sombrío y fangoso. Tener una segunda vivienda tiene ventajas que deben considerarse en el análisis. Generalmente, una propiedad, si los gastos de mantenimiento y manutención están cubiertos y justificados, suele representar (si el mercado inmobiliario es favorable) una buena inversión, pues se espera que su precio se incremente, y ello da a nuestro dinero una plusvalía por encima de la que obtendríamos si lo mantuviéramos en el banco. Por otro lado, el tener una segunda casa puede resultar conveniente en situaciones familiares adversas, pues siempre será otro lugar para vivir o un recurso económico del cual disponer en épocas de apuro. Esto, más allá de las ventajas obvias que supone tener un espacio de descanso y convivencia familiar.
Es sólo cuestión de pensarlo bien. No hay que ser impulsivos. Si nuestro análisis nos da como resultado que es conveniente una segunda casa, adelante. Se tendrán que hacer las valoraciones indispensables que exige toda adquisición. Te sugerimos que leas nuestros artículos sobre qué factores considerar antes de comprar casa o terreno y que analices la gran cantidad de ofertas que en Zona U tenemos para que encuentres la vivienda de tus sueños.