Morelia, Michoacán, México, 20 de abril de 2010.– El Día Internacional del Monumento se inscribe en un movimiento internacional relacionado con la conservación de los sitios y monumentos históricos desarrollado a lo largo del siglo XX, estimulado con la reconstrucción de las ciudades europeas devastadas, principalmente, a causa de la Segunda Guerra Mundial. Este movimiento conservacionista se sustenta en la Carta de Venecia, uno de los documentos más importantes relacionados con la protección de los monumentos, redactado como consecuencia del Segundo Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos celebrada en Venecia entre el 25 y 31 de mayo de 1964 bajo los auspicios de la UNESCO.
A escala internacional, destaca por la importancia e historia de sus monumentos arquitectónicos, por lo que también aquí se conmemoró el Día Internacional del Monumento, con un sencillo acto en la Plaza de Armas de Morelia, justo en el sitio que se encuentra la placa alusiva de la inscripción de esta ciudad en la Lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO
Michoacán cuenta con un importante acervo de bienes culturales, materiales e inmateriales, así como bienes naturales, que de acuerdo a estimaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) supera los 6 mil inmuebles, además de las Zonas Federales de Monumentos Históricos de Morelia, Pátzcuaro, Santa Clara del Cobre, Acuitzio del Canje y Tlalpujahua de Rayón. Igualmente cuenta con sitios con vestigios arqueológicos.
Allí, Jaime Hernández Díaz, secretario de Cultura remarcó el importante papel que los monumentos han jugado en el quehacer del ser humano tanto en el pasado, en el presente y en la proyección a futuro.
Al citar la Carta de Venecia, afirmó que los monumentos no solamente se refieren a las grandes creaciones, sino a las obras modestas que han adquirido con el tiempo significado a nivel cultural.
En la historiografía mexicana se revalora hoy día el concepto de monumento ha sido recogida por distintos teóricos para referirse a los bienes culturales, entre ellos Salvador Díaz Berrio, uno de los más destacados arquitectos, quien ha expresado la necesidad de liberarse del peso y la limitación impuesta por el término monumento y concebir a éstos como bienes y patrimonio culturales, mismos que cumplen una función dentro del desarrollo social y sufren modificaciones a causa de los cambios sociales. De ahí su relevancia ya que proporcionan al ser humano estabilidad al permitirle tomar referencias sobre sí mismo y sobre el entorno que le rodea, así como mirar al pasado y proyectarse al futuro.
Luego de reconocer a Morelia como una ciudad viva al contar con un variado quehacer político, económico y social, Jaime Hernández valoró actualmente existen mejores condiciones para preservar los monumentos y los bienes culturales y del patrimonio histórico y arquitectónico, al contar con una academia mucho más activa y mejor preparada y capacitada para plantear alternativas ante los problemas, así como con una sociedad civil que tiende a consolidar sus propios organismos para que a través de ellos juegue un papel crítico y de vigilancia.
Mencionó el caso del ICOMOS Michoacán, el organismo internacional no gubernamental más importante en la materia, con presencia en más de 107 países y 7 mil miembros a nivel mundial, que se ha caracterizado a través de su trayectoria por su espíritu crítico y participativo, en acciones de protección del patrimonio artístico y arquitectónico.
En este contexto, deseó que sección Michoacana de ICOMOS se consolide plenamente para que "abreve" de este nuevo proceso de la academia michoacana y nacional, y que juegue cabalmente su papel en aras de conservar el equilibrio para vernos en el pasado, disfrutar el presente y proyectar la sociedad del futuro.
Fidel Fabián Calderón, presidente del ICOMOS Michoacán hizo un recuento de los diversos edificios y construcciones, entre ellos los templos y conventos construidos por las diferentes órdenes religiosas tales como los mercedarios, los agustinos, los Carmelitas Descalzos y los Franciscanos, recintos que hoy se conocen como la Casa de la Cultura, el Centro Cultural Clavijero, la Casa de las Artesanías, y la Casa del Estudiante, espacios que por su valor histórico forman parte del quehacer de la vida artística ,académica y cultural de Morelia..
Entre las acciones desarrolladas por el Gobierno de Michoacán para proteger y conservar nuestro patrimonio arquitectónico, destaca la ejecución de 20 asesorías técnicas en sendos municipios, la construcción de 16 obras en diferentes rubros o líneas de trabajo en cuanto a restauración de sitios y monumentos históricos, y la programación de 15 obras más y las que se adjudiquen por recursos federal en 2010.
Además se trabaja en los festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana, y en el programa De la Evangelización a la Independencia que contempla a los conventos del siglo XVI asentados en la cuenca del Lago de Cuitzeo, entre ellos el de Copándaro de Galena, el de Cuitzeo, el de Chucándiro, el de Huango en Villa Morelos, el de Charo y el del Carmen.
Se trabaja también en el programa Una Historia Monumental, con el que se persigue que la población infantil conozca la historia de los edificios y tome conciencia de la importancia de respetarlos, conservarlos y protegerlos al ser considerados patrimonio cultural.